De izquierda a derecha, los estudiantes de Holberton Sara Cruz, Angeira Quiles, Christopher Soriano Príncipe, Ivanzka Rodríguez, Jaime Díaz, Raymond Colón y Víctor Cruz Marrero. (Facebook.com / Holberton Coding School)

No todas las personas reciben una segunda oportunidad para encaminar sus vidas o perseguir una segunda carrera. Ya sea por situaciones del diario vivir, emergencias u otras prioridades, muchas personas continúan desempeñándose en oficios que, quizás, no les apasionan, y mantienen su rutina porque es la manera en la que ganan un sustento para mantener a sus familias.

Para varios estudiantes de Holberton Coding School, matricularse y completar los cursos intensivos en diversas ramas de programación representó un segundo aire, una oportunidad de completar sus estudios que, por diversas razones, se vieron interrumpidos, o el camino perfecto para satisfacer una curiosidad o interés.

La institución con sede en Santurce (justo al lado de Lote 23) celebró, el pasado viernes, la presentación de proyectos finales del Cohort (clase) número 18 y la ceremonia de graduación. Fue mediante la ceremonia que El Nuevo Día conoció un poco de las historias de tres estudiantes que se adentraron en el mundo de la tecnología y que buscan posicionarse en oficios de vanguardia.

Pasión por el arte y la programación

Ivanzka Rodríguez, natural de Bayamón, comenzó sus estudios en arte en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR), pero un viaje por la avenida Ponce de León, literalmente, cambió su rumbo académico y profesional.

“Yo estaba buscando un cambio de carrera y un día, mientras pasaba por la Ponce de León, vi los anuncios. Siempre tuve interés en la programación y codificación, pero no sabía nada, así que estaba buscando la manera de combinar ambas cosas (el arte y la programación). Ahí fue que me matriculé, aprendí a desarrollar frontends (el diseño de la interfaz de un programa con el cual un usuario interactúa) y ahora quiero llegar a (ser una ingeniera) full-stack (un programador capacitado en todos los aspectos de diseño y desarrollo de un programa)”, resaltó Rodríguez mediante videoconferencia por la aplicación Zoom.

Aplicación DrinkUp! desarrollada por estudiantes de Holberton Coding School
Sara Cruz, Angeira Quiles e Ivanzka Rodríguez diseñaron y programaron la aplicación DrinkUp!. (Facebook.com / Holberton Coding School)

Para su proyecto final, Rodríguez se unió a Sara Cruz y Angeira Quiles para desarrollar la aplicación DrinkUp!. Cruz y Quiles desarrollaron el backend (en esencia, la programación que permite que un programa se comunique con una base de datos, y viceversa), mientras que Rodríguez diseñó la interfaz tanto de la versión web como de la aplicación móvil.

DrinkUp!, a grandes rasgos, es una aplicación social que una persona puede utilizar cuando visita una barra o pub y no sabe qué trago pedir. Solo tiene que abrir la aplicación, indicar el tipo de alcohol que desea consumir y el sabor que está buscando, y la aplicación le ofrecerá múltiples recomendaciones de cócteles que entonces puede solicitar al bartender. En una actualización futura, la aplicación ofrecerá opciones de cócteles para personas que no consumen alcohol.

“Sara, que era bartender, nos hablaba del proceso de preparar cócteles, y en una barra o pub que está lleno, donde no puedes tener esa interacción uno a uno con un bartender y tienes ese proceso de decidir (lo que vas a tomar), pues ahora tiene esta aplicación en tu mano que te enseña los ingredientes, se lo puedo enseñar al bartender, van a saber qué hacer y te lo dan”, resaltó Rodríguez al ser abordada sobre cómo surgió la idea para desarrollar la aplicación.

El proyecto le permitió a Rodríguez combinar sus dos pasiones, el arte y la programación, pues la interfaz para el usuario es una colorida y con gráficas atractivas.

“Escogimos materiales coloridos, que sean complementarios y que se vean bien hacia el público. Eventualmente la meta es retomar mis estudios en arte, pero ya sería más en mi propio tiempo, pero me gustaría seguir involucrando la parte creativa y la tecnología”, subrayó.

“Al no tener conocimiento en programación (cuando comenzó en Holberton), ha sido un proceso difícil, pero lo agradezco porque es un proceso de mucho aprendizaje a lo largo del camino y es algo que nunca parará, pues seguiré aprendiendo todos los días, dado que se introducen nuevos frameworks (herramientas que proveen componentes y soluciones prefabricadas que se pueden integrar y/o modificar en un proyecto) y siguen inventando cosas nuevas”, enfatizó Rodríguez, quien apunta a entrar al mercado laboral una vez culmine sus cursos.

Historia originalmente publicada por El Nuevo Día.

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